
Manuel Martínez Pérez recibió un riñón hace 14 años: «Hay que dar ejemplo a la sociedad»

VIGO CIUDAD

Manuel Martínez Pérez, con la bata blanca de la asociación Adrovi, este miércoles en el exterior del Hospital Provincial de Pontevedra MIGUEL PUEBLA
Trabajó toda su vida en los astilleros Hijos de J. Barreras hasta que se prejubiló. Este miércoles participó en Pontevedra en el homenaje a los coordinadores de trasplantes: «Preocupado estás siempre porque los órganos tienen una vida»
26 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.
Manuel Martínez Pérez lleva más de catorce años viviendo con un riñón donado. Este miércoles, media hora antes del acto por el Día Nacional del Trasplante, ayudaba a montar la infraestructura en el jardín del Hospital Provincial. Manuel, de 73 años, cuenta que nació en Arnoia (Ourense), pero que a los 20 años se fue a vivir a Vigo. Desde hace más de diez años acompaña a Celso García, presidente de la asociación Adrovi, allí donde va siempre que puede. «Conocía a un hermano de Celso. Le hago de chófer porque él no conduce. Hay que dar ejemplo a la sociedad», dice.
Ese ejemplo es el de dar vida a otros cuando esta se apaga. En su caso, todo empezó, muchos años antes de recibir el trasplante, en el psicotécnico para el carné de conducir. «Tenía 29 años y me dijeron que tenía la tensión alta. Como trabajaba en una empresa grande me vieron y me mandaron al médico de cabecera», rememora. En el hospital Xeral de Vigo se estaban creando entonces una unidad de hipertensión y lo derivan allí. «Tuve un tratamiento para la hipertensión durante muchos años hasta que en una analítica vieron algo raro y me mandaron al nefrólogo». En el 2008 empezó con diálisis peritoneal en su casa. En menos de un año el líquido le llegó al pulmón y comenzó con la hemodiálisis en el hospital. «Tres días a la semana, cuatro horas». Así estuvo año y medio cuando una madrugada sonó el teléfono. Había un riñón para él. «El donante tenía 48 años. Y me funcionó hasta ahora», dice Manuel.
No oculta su temor por unos niveles de creatinina. «Preocupado estás siempre que hay un trasplante porque los órganos tienen una vida, 15-20 años, a veces menos». Presume de que puede hacer una vida normal, aunque con medicación y muy controlado. Recuerda que después del trasplante, que fue el 11 de diciembre del 2011, cogió un citomegalovirus. Pero este hombre que trabajó toda su vida en los astilleros Hijos de J. Barreras hasta su prejubilación, se recuperó y desde entonces forma parte de la familia de Adrovi.

El acto por el Día Nacional del Trasplante se celebró este miércoles en Pontevedra en el jardín del Provincial, junto al monumento al donante (a la derecha) MIGUEL PUEBLA
Destacan en Pontevedra la labor de la coordinación de trasplantes para que la vida siga
Homenaje al trabajo de unos equipos que «trasciende lo profesional»
Hubo quien pensó y dijo en voz alta que estaban pidiendo dinero. Pero no. Este miércoles se celebró en el jardín del Hospital Provincial de Pontevedra, junto al monumento a los donantes, un acto por el Día Nacional del Trasplante. Allí se dieron cita miembros de asociaciones como Adrovi, Alcer o Detradi, junto a responsables sanitarios. Fue algo sencillo y breve que llamó la atención de algunos viandantes y donde se puso el foco en los equipos de coordinación de trasplantes y en las instrucciones previas. El primero en tomar la palabra fue el presidente de Adrovi, la Asociación de Donantes y Receptores de Órganos de Vigo, Celso García. Incansable en su labor de concienciación, sabe bien de lo que habla. Hace veintiocho años recibió un trasplante de hígado.
Subrayó que en este 25 de marzo lo que toca es expresar el agradecimiento a los coordinadores de trasplantes. Dijo que su labor «trasciende lo profesional»: «Representan la calma en medio del duelo y la precisión logística que permite que el milagro de la vida continúe». Celso García les dio las gracias por su compromiso inquebrantable, por su capacidad para transformar la generosidad de los donantes en una realidad tangible para los receptores, y por mantener a España en la vanguardia de la solidaridad mundial.
Insistió la cara más visible de Adrovi en que detrás de cada trasplante hay «una coordinación impecable» y «un corazón entregado». Aunque esta vez no había miembros de la Oficina de Coordinación de Trasplantes (OCT) del área sanitaria en el acto del Provincial, hizo hincapié Celso García en que esta figura no se dedica solo a gestionar una lista o un quirófano. «Es saber escuchar el silencio de una familia, abrazar con las palabras correctas y trabajar a contrarreloj para que la esperanza no se apague», afirmó.
Se despidió dejando claro que lo que se celebraba este miércoles es la «capacidad de amoldamiento» y «humanidad» de estos profesionales. Les llamó «arquitectos de las segundas oportunidades»: «Gracias por no rendiros nunca, por las horas de guardia y por ser el alma de nuestro sistema sanitario».
Desde el jardín también intervino la concejala y teniente de alcalde de Pontevedra Eva Vilaverde. Expuso su admiración por el excelente trabajo de equipo que se realiza en la coordinación de trasplantes y aprovechó para hacer una defensa de la sanidad pública.
Se encargó de cerrar el acto la directora territorial de Sanidade en Pontevedra, Natalia Botana. Sus primeras palabras fueron para las asociaciones, a las que definió como el «motor de la sensibilización» para donar órganos. También se acordó de las familias de los donantes y de «su generosidad altruista», que permite poner en marcha todo el engranaje del sistema sanitario con el máximo respeto. Subrayó que la donación es un acto de generosidad, pero que se puede planificar a través del documento de instrucciones previas o testamento vital, un trámite que se puede formalizar en los tres hospitales públicos del área sanitaria, en la Delegación Territorial de la Xunta y en algunos centros de salud, además de en la página web de la consellería.
Un documento que permite, señaló, dejar por escrito el deseo de un ciudadano para cuando ya no tenga la capacidad de tomar esa decisión. Otra vía, recordó Natalia Botana, son los carnés de donante de órganos de la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue (ADOS) de Galicia.










































































































































































La directora asistencial del hospital, Sonsoles Leal, y la doctora Loreto Vidal recibieron al presidente de Adrovi, Celso García y a Cristina Celia González Troncoso, vocal de la asociación. Les acompañaron miembros del equipo de Enfermería.









































































